Rara

Eres rara. No sales de fiesta. No hablas por teléfono. Te encierras en tu cuarto durante horas. Te pasas días sin salir. Y de repente, desapareces por tu cuenta y vuelves varias horas después. La gente normal no hace eso. Hablan constantemente, socializan sin parar. Se van de fiesta hasta que el sol sale de nuevo y tienen que tambalearse hasta su cama. Quedan en grupos en los que se suceden varias conversaciones a la vez. Se hacen fotos. Ríen. Cuentan su día a día.

Tú no. Tú vives de puertas para dentro de tu alma mientras observas con atención el mundo que corre delante de ti. Piensas las 24 horas del día y hablas apenas dos minutos seguidos. No hablas de tu vida. Y mientras sigues con la cabeza alejada de este lugar, planificando, imaginando, soñando con ser como los demás, pero tan innegablemente tuya que, en realidad, no puedes desear ser algo que no has sido nunca.

Eres rara.

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Una galaxia en pedazos

The Real McGeeMe dijeron que la habían encontrado entre los escombros de la Ciudadela, en una zona donde la atmósfera artificial, misteriosamente, permanecía activa. Aquella área, en la parte exterior de la estación espacial, no estaba registrada en ningún mapa. Nadie sabía cómo había llegado allí, solo podían juzgar por el maltrato de su cuerpo.

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Blanco, gris, dolor

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Naia no pudo evitar que un gemido de dolor se escapara de sus labios. La caída a través del agujero la había dejado aturdida, y cuando por fin empezó a espabilar, su cabeza martilleaba con fuerza. Se incorporó despacio, y aun así, una oleada de náusea la sacudió. Su pierna derecha ardía, magullada, su espalda se sentía como si tuviese cientos de puñales clavados y su vista tardaba en enfocar. Pero a pesar del pésimo estado de su cuerpo, lo peor era la mano. Con cierta dificultad, se quitó el guante que la cubría y, sujetándose la muñeca con fuerza, contempló cómo la marca, el áncora, quemaba, crepitaba, restallaba. La brillante luz que emitía hería sus ojos. Ese dolor era difícil de soportar.

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Fundirse con la lluvia

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Mira el cielo cubierto de nubes. Piensa que quizá no te has abrigado demasiado, que es muy probable que cojas un resfriado, y date cuenta de que lo prefieres. Así te mantendrás alejado del mundo el tiempo que dure la enfermedad. Encógete instintivamente ante el frío como si fueras un proyecto de tortuga y echa a andar por la acera. Tus pasos resuenan en el silencio de la mañana. Los árboles parecen dormidos. Te sientes el único ser vivo en la oscuridad previa al amanecer, pero sabes que en realidad estás muerto por dentro.

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Preguntas a la función del cuerpo absurdo

¿A qué sabe el pladur de las paredes con que construimos nuestros sueños? ¿Tenemos, como parece, un edificio dentro del cerebro? ¿A dónde van a parar las lágrimas que contienen cada gramo de mi desesperación? ¿Alguna vez has pensado que el cosquilleo que se siente cuando se duerme una mano no son más que sus gritos de protesta convertidos en pinchazos? ¿Por dónde circula la inspiración  desde el cerebro hasta la punta del bolígrafo? ¿Por los vasos sanguíneos, los nervios o a lo mejor por el cuerpo del alma? Hay tantas preguntas que me gustaría formular… ¿dónde se han metido los espíritus que siempre me respondían?

Un baúl que se cierra

3_femshep_commander_shepard_dead_end_thrills_1366x768_46831Como muchas otras personas hacen cuando llegan estas fechas, yo también hago balance del año. No con resúmenes de Facebook -que me muestra un año deprimente- ni con un vídeo de mis mejores fotos en Instagram -que me enseña una etapa de lo más egocéntrica-. Sino solo con la experiencia que he sacado este año, aquello que aún está presente en mi mente y los recuerdos destacados. 2014 termina. Por fin.

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Recuerdos inacabados

Remember YotsubaA veces es inevitable regresar a aquellos días donde todo era radicalmente distinto. No quiere decir que fuera mejor, simplemente ni tú, ni tu vida, era como es ahora. Es lo que tiene el paso del tiempo. Y aunque seas feliz y ames tu día a día y las cosas que te suceden, quedan demasiadas espinas que te transportan. Te hacen viajar a otros atardeceres cuyo sol nunca se puso por donde debía. Nada de lo que te digan te hará creer alguna vez que las cosas debieron suceder así. Sigue leyendo