Una galaxia en pedazos

The Real McGeeMe dijeron que la habían encontrado entre los escombros de la Ciudadela, en una zona donde la atmósfera artificial, misteriosamente, permanecía activa. Aquella área, en la parte exterior de la estación espacial, no estaba registrada en ningún mapa. Nadie sabía cómo había llegado allí, solo podían juzgar por el maltrato de su cuerpo.

Mientras la miro, entubada y rodeada de cables en la unidad de cuidados intensivos, no puedo evitar recordar lo que me contaron. Apenas me había bajado de la Normandy, después de una semana de intensas reparaciones, y el Almirante Hackett ya estaba esperándonos. No pareció importarle que hubiera confraternizado con mi Comandante en contra de las normas de la Alianza. Él sabía lo que todos sentíamos por ella, lo que yo sentía, y no se anduvo con rodeos.

Su piel quemada, su cuerpo quebrado. Dos explosiones habían pasado por encima de ella. Una pequeña y muy cercana, luego la onda expansiva que destrozó la Ciudadela. Los efectivos que la encontraron la dieron por muerta en un primer momento, pero respiraba. Superficialmente. Con esfuerzo. Pero su corazón seguía latiendo. Cualquiera habría muerto después de aquello. Cualquiera hubiera muerto después de recibir el impacto del rayo del Heraldo. Después de tantos tiroteos, caídas, asaltos…

Pero ahí está. Casi muerta. Pero aún luchando.

Casi no parece humana con tanta maquinaria a su alrededor. Los médicos habían explicado que el material sintético que la había traído a la vida después del ataque de los Recolectores a la primera Normandy, se había vaporizado. Los restos que permanecían en su cuerpo podían matarla. No sé cuántas veces la intervinieron, pero los médicos no creían que pudiera andar otra vez. El daño de la columna era demasiado grave. Temían que nunca despertara, que el daño en su cerebro fuera muy severo como para poder recuperarse.

Shepard. La comandante. La primera espectro humana. La leyenda que salvó la vida en la galaxia no puede terminar así. Pero Jane, la humana que pude conocer, la mujer que compartió conmigo la noche antes de Ilos, las confidencias en el comedor de la Normandy, muestra ahora que es tan frágil como cualquier otro mortal. Que su grandeza ha residido siempre en su fortaleza de espíritu, en su coraje y se aferra a la vida a duras penas.

Si por mí fuera me quedaría aquí, contemplándola, cada minuto del día. Como si mi fuerza, mi presencia, fuera a servirle de algo. Pero el mundo se ha caído a pedazos, y yo me encuentro en un turbulento mar de incentidumbre y miedo.

Más del artista en: https://society6.com/stickyfingersmcgee
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3 pensamientos en “Una galaxia en pedazos

  1. Eduardo Inda Populista

    Gracias x enviar tu historia x extranet, la publicaremos en breve en Fornax, descuentos en el emporio de harrot.

    Responder

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