Desaparecer

Hay un conflicto en mí que me lleva persiguiendo toda la vida. Esa necesidad de mantenerse al margen de todo lo que existe, de vivir en mi mundo, ajeno a las envidias, los conflictos y los ataques de los miserables. Un mundo de mi propia creación, formado por las personas que quiero y nunca me han fallado, por los que no me juzgan. Y también por todo aquello que me mueve por dentro, que inspira pasión y que, aun en pequeñas dosis, me hace feliz.

Pero luego está esa otra parte de mí que siempre ha llorado cuando se ha sentido aislada. Que, mientras la gente se juntaba en grupos se divertía, salía y se reía, yo los contemplaba desde aquel rincón en las sombras, ese al que me habían relegado y del que no tenía ningún derecho a salir. El silencio era mi única compañía cuando yo solo quería ser como todos.

Han pasado los suficientes años como para comprender que no es lo mismo la soledad buscada, aquella que tu ser necesita, que la impuesta. Que mientras la ausencia de ruido era mi manera de encontrar la paz necesaria para seguir adelante día a día, en más de una ocasión fue mi única alternativa. Y, a día de hoy, me he dado cuenta de que me he traicionado demasiadas veces. Demasiadas veces que he ignorado los gritos de un alma que pide silencio en un intento de dejar de ser la marginada, la que nunca queda, la que no habla y la que no quiere compañía. Como un látigo enarbolado por la sociedad extrovertida, incapaz de aceptar a aquellos que llevan un ritmo distinto, que pierden la energía con el bullicio. Su sociedad está formada de individuos cercanos de poco en poco.

Y así, hace unos días, llegué a una encrucijada cuya salida se me antoja cada vez más clara. El foco nunca ha sido uno de mis objetivos, pero el engaño de la recompensa inmediata que tantas adicciones genera en este mundo tan conectado. Nunca quise ser conocida, en la escala que fuera, y los mundos online lo magnifican todo, manteniendo siempre esa atención en cada uno de tus movimientos. Creo que ha llegado el momento de ser fiel a mí misma y de reconocer que las dinámicas de estas redes se escapan a mi comprensión y a mi tolerancia. Ha llegado el momento de fundirme de nuevo en las sombras y desaparecer.

Un pensamiento en “Desaparecer

  1. Yo siempre he pensado que si en algún momento llegase a ser conocida no quería que fuese por mi esfuerzo en “ser conocida” sino porque había hecho algo suficientemente renombrable como para poder estar desaparecida y que aún así me recuerden. No vale la pena desvivirse por un renombre vacío. Y hay mucha gente que sí lo hace. Y menudo estrés.

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