Archivo de la categoría: Relatos

Una galaxia en pedazos

The Real McGeeMe dijeron que la habían encontrado entre los escombros de la Ciudadela, en una zona donde la atmósfera artificial, misteriosamente, permanecía activa. Aquella área, en la parte exterior de la estación espacial, no estaba registrada en ningún mapa. Nadie sabía cómo había llegado allí, solo podían juzgar por el maltrato de su cuerpo.

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Blanco, gris, dolor

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Naia no pudo evitar que un gemido de dolor se escapara de sus labios. La caída a través del agujero la había dejado aturdida, y cuando por fin empezó a espabilar, su cabeza martilleaba con fuerza. Se incorporó despacio, y aun así, una oleada de náusea la sacudió. Su pierna derecha ardía, magullada, su espalda se sentía como si tuviese cientos de puñales clavados y su vista tardaba en enfocar. Pero a pesar del pésimo estado de su cuerpo, lo peor era la mano. Con cierta dificultad, se quitó el guante que la cubría y, sujetándose la muñeca con fuerza, contempló cómo la marca, el áncora, quemaba, crepitaba, restallaba. La brillante luz que emitía hería sus ojos. Ese dolor era difícil de soportar.

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Fundirse con la lluvia

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Mira el cielo cubierto de nubes. Piensa que quizá no te has abrigado demasiado, que es muy probable que cojas un resfriado, y date cuenta de que lo prefieres. Así te mantendrás alejado del mundo el tiempo que dure la enfermedad. Encógete instintivamente ante el frío como si fueras un proyecto de tortuga y echa a andar por la acera. Tus pasos resuenan en el silencio de la mañana. Los árboles parecen dormidos. Te sientes el único ser vivo en la oscuridad previa al amanecer, pero sabes que en realidad estás muerto por dentro.

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Preguntas a la función del cuerpo absurdo

¿A qué sabe el pladur de las paredes con que construimos nuestros sueños? ¿Tenemos, como parece, un edificio dentro del cerebro? ¿A dónde van a parar las lágrimas que contienen cada gramo de mi desesperación? ¿Alguna vez has pensado que el cosquilleo que se siente cuando se duerme una mano no son más que sus gritos de protesta convertidos en pinchazos? ¿Por dónde circula la inspiración  desde el cerebro hasta la punta del bolígrafo? ¿Por los vasos sanguíneos, los nervios o a lo mejor por el cuerpo del alma? Hay tantas preguntas que me gustaría formular… ¿dónde se han metido los espíritus que siempre me respondían?